Aficionados maleducados

Entiendo que a muchos pueda no gustarles el fútbol, hay quien dice que es un deporte. Para mí, como lo vemos sentados, está claro que es un espectáculo, y hay muchos espectáculos que no gustan a todos. ¿A todo el mundo le gusta la ópera, el ballet, los toros o el cine?.

El caso es que a muchos si que nos gusta esto del fútbol, y queremos ir al campo a disfrutar de él sin televisión de por medio, ni comentaristas insoportables. Bueno, esto de sin comentaristas insoportables es un decir porque en realidad en el campo se suele estar rodeado de comentaristas maleducados y repetitivos hasta la saciedad. Y de esto es de lo que trata una entrada del blog  “Notas de futbol” que he leído y que se titula “La mala educación en los campos de futbol“.

Hace tiempo que quería escribir sobre este tema. Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que escribe Bruno Sanxurxo, y me gustaría que no tuviera razón, pero desgraciadamente es lo que se ve todos los fines de semana en un campo de fútbol.

Creo que el artículo se queda corto, quizás se podría desarrollar un poco más buscando el por qué de ese comportamiento, pero supongo que ya entraríamos en el terreno de la sociología o incluso psicología y probablemente eso ya no interese a los lectores de un blog de fútbol. Ojala los diarios deportivos, los más vendidos en este país, se atrevieran a tratar estos temas también.

Resumiendo un poco las ideas del artículo de Bruno Sanxurso:

  • En el futbol muchas personas normales se transforman en auténticos gamberros.
  • Están esos insoportables que se tiran todo el partido soltando improperios.
  • La mala educación es algo bastante generalizado y los groseros se unen a coro con otros miles de maleducados que cantan al unísono.
  • En ningún espectáculo no deportivo se permite que el público se sobrepase de esta forma.
  • Es una verdadera lástima que en el fútbol estén totalmente normalizados una serie de hábitos nocivos que contaminan el espectáculo y estaría bien que hubiera más civismo para que nada ensombrezca el espectáculo del futbol.

Es lógico que se viva con pasión el espectáculo, pero pasarte 90 minutos escuchando insultos, viendo pasar objetos por encima de tu cabeza o viendo individuos buscando bronca no es algo por lo que la gente halla pagado su abono o entrada, y al que lo pague para ver o hacer eso se le debería buscar acomodo fuera del campo y hasta fuera de la sociedad.

Hay maleducados de todos los sexos, edades y condiciones sociales. Es difícil ir a una grada y no encontrar a varios, independientemente del precio que puedan tener los abonos en esa zona del campo.

En mi caso el maleducado que más me ha impresionado nunca era mujer, o eso creo. Hace ya unos cuantos años estaba viendo un partido y un par de filas por delante había cinco chicas sentadas juntas. La del centro de ellas tenía una boca a la que cualquier programa del corazón no hubiera podido poner precio. Se levantaba del asiento y la abría y se hacia el silencio a su alrededor de sorpresa ante tal cantidad de insultos que podía decir sin pararse a respirar. Im-pre-sionante. Sus amigas al final ya le decían que se sentara cada vez que empezaba.

Quizá lo que más pueda impresionar a alguien no acostumbrado a ir al campo sea ver a crios de muy corta edad gritar insultos que sonrojarían a la mismísima Belén Esteban, porque lo de ver a personas hechas y derechas perder los papeles ya se ve habitualmente en cualquier cruce o rotonda en una discusión de tráfico.

Supongo que la causa de este comportamiento es la seguridad y valentía que da sentirse parte de un grupo muy numeroso de gente y a la vez el anonimato que proporciona estar escondido entre este grupo, algo sobre lo que un psicólogo o sociólogo podría decir mucho. En cambio un aficionado sólo se fija en estos individuos cuando el partido es muy aburrido o el susodicho está sentado cerca, normalmente absorto en el juego ignora este comportamiento y acaba por aceptarlo como normal y habitual.

Esto de la mala educación en los aficionados deportivos no es algo que deba tomarse a la ligera puesto que con frecuencia va a desembocar en el fenómeno Ultras, que es cuando los maleducados lo son tanto que se convierten en delincuentes y con la excusa de seguir siendo aficionados se permiten cometer todo tipo de tropelías, muchas veces impunemente.

Los detractores de este espectáculo deportivo suelen decir que es un deporte violento además de maleducado. El juego en sí no creo que pueda considerarse más violento que otros, sólo hay que ver un partido de balonmano o uno de waterpolo para ver que hay menos golpes en el futbol. Respecto a la violencia en la grada, si que es cierto que hay mucha mala educación que es el germen para esta violencia. Pero tampoco es exclusivo de este deporte, esto podemos verlo en otros deportes o incluso en otros espectáculos, como por ejemplo las celebraciones de año nuevo que en muchas grandes ciudades acaban con muertos.

No creo que la mala educación sea un comportamiento exclusivo del futbol ni del deporte, son conductas que también podemos ver en la vida cotidiana, ¿o es normal ponerse así por una discusión de tráfico?.

Por tanto, generalizando lo que dice este artículo, hay conductas de mala educación normalizadas que deberíamos dejar de aceptar tanto en las gradas de los estadios como en la calle.

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